sábado, 15 de abril de 2017

RETOMEMOS el temario... Modernismo en España - Modernismo en Cataluña...


En España, Cataluña está considerada región modernista por excelencia, y dentro de ésta la ciudad de Barcelona. Dentro del marco arquitectónico, el Modernismo se centra en la búsqueda de una arquitectura autóctona, de marcado carácter burgués y nacionalista. La burguesía catalana concentra su voluntad y esfuerzo en definir el “nuevo arte” no como una imitación del pasado, sino como una evolución fundamentada en la tradición, un concepto de progreso que va ligado a la idea de creatividad y que debe también vincularse al progreso tecnológico. El momento de máxima tecnificación de la arquitectura catalana se corresponde con el último momento de arquitectura historicista además del desarrollo económico de esta época.

La arquitectura modernista catalana se ve encuadrada dentro de un marco especial, el “Eixample” (ensanche) de la ciudad de Barcelona, aprobado en el año 1860. Los arquitectos modernistas catalanes, si no trabajaron en él lo tendrían como un punto de referencia del que no se podría prescindir. Los arquitectos se prestarán a la idea de crear edificios con connotaciones monumentales, en una planificación que quería voluntariamente ser monocroma. De todas formas el Eixample de Barcelona va a influir en los ensanches de ciudades secundarias catalanas, como Sabadell, Figueras, etc. donde se localiza gran parte de la arquitectura modernista.

Fuera de Cataluña el Modernismo tendrá importancia en lugares como Madrid, País Vasco o Canarias. Madrid, como sede de la escuela de arquitectura con más tradición, será el polo de atracción de todos los estudiantes de la Península.

El Modernismo posee dos sedes, una es Bilbao y la otra en San Sebastián. Bilbao, pionera en España en la utilización del cemento armado y el hierro fundido, se debate por los distintos historicismos para acabar haciendo suya una reinterpreteción de estilo montañés y el monumentalismo, mientras que el modernismo queda como un estilo frívolo y exótico. San Sebastián, con espíritu más cosmopolita incorpora un modernismo del más puro sentido internacional.

A finales del XIX las Islas Canarias se hallan enfrentadas por la capitalidad, hecho que marcará también diferencias en el ámbito arquitectónico, diferenciándose dos tipologías de viviendas: la unifamiliar, villa u hotel con un máximo de dos pisos en Santa Cruz y las plurifamiliares de tres u cuatro plantas en Las Palmas.

Gracias a los contactos comerciales que Canarias mantiene con Inglaterra, se implanta el refinamiento inglés y determinando el desarrollo de elementos florales. El Eclécticismo dominará la arquitectura desde aproximadamente 1860 hasta la Guerra Civil. Este estilo irá asumiendo todas las novedades arquitectónicas muchas veces bajo esquemas tradicionales. Así tenemos que el Modernismo hará especial hincapié en la decoración, raras veces lo hará sobre todo el conjunto del edificio.

El Modernismo, debido a su heterogeneidad, no puede ser considerado como un lenguaje unitario. Ni siquiera es una actitud unitaria, pues si bien es un arte que carga contra el mundo industrializado y burgués, también por otra parte, es un arte que refleja los valores burgueses. Por esta última razón tendrá su epicentro, en cuanto a España, en la zona catalana, región donde se había desarrollado una pudiente burguesía. Esto enlaza, además, con el deseo catalán de hacer un arte diferente, que recogiera su particularidad nacional frente al resto del estado.Las realizaciones modernistas por su parte, van a tener cierto sentido unitario. Prima la arquitectura, en general muy decorativa, y el resto de las artes se ponen en relación con el hecho arquitectónico. Pero esta relación no supone una mera subordinación sino un colaboración. De ahí el desarrollo de las artes decorativas e industriales.

Por último, el Modernismo es el primer fenómeno artístico puramente contemporáneo, influido por los nuevos condicionantes históricos. El Modernismo también recibirá la influencia de la gran tradición artística española; así, Velázquez, Goya o el Greco serán los referentes en pintura, y la tradición medieval, tanto cristiana como musulmana, en arquitectura.









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