martes, 7 de febrero de 2017

Théodore Géricault, (1791 - 1824)...


Una biografía peculiar:

Siempre se ha dicho que Géricault encarna el Romanticismo temperamental. Él es el prototipo de hombre romántico de proponía Stendhal, el romántico típico y tópico al modo de Byron. Nace en el seno de una familia acomodada, pronto queda huérfano, lleva siempre una vida inquieta, azarosa y de aventuras. Su vida fu muy corta, ya que muere a los 33 años.

A Géricault lo podemos encuadrar en el marco de Gros por el dinamismo de una línea que recuerda a Rubens, por el color y los temas épicos. Su relación con la pintura es casual. Se hizo pintor porque era la mejor salida a su impulso. Su formación es muy irregular. Las primeras enseñanzas que recibió fueron muy elementales por parte de un pintor de batallas bastante mediocre. Luego pasó por el taller de Guerin, donde termina su formación irregular. Desde el principio dio muestras de rebeldía y no respetaba las reglas. Aunque su maestro fuera tolerante, pronto se dio cuenta de que su pasión por lo excesivo, y la pincelada empastada, lo que revelaba un marcado temperamento.

En 1816 marcha a Italia, lo hizo así porque dejó embarazada a una tía suya y le dio miedo las consecuencias que pudiera tener este amor prohibido. En Italia era absurdo el que se presentara a concursos ya que no respetaba ninguna norma. Allí, se fija en carreras populares de caballos. También observa nuevas formas de vida, en definitiva es un flâneur. Se preocupa más de la observación que de asuntos formales, lo cual le otorga gran libertad.

En Italia queda fascinado por la figura de Miguel Ángel, le maravilló la Capilla Sixtina. También quedó impresionado por Caravaggio. En 1820 ,Géricault va a Londres. Allí pasó un año largo, le impactó el arte de Constable, también la pintura de caballos de Stubbs. La pasión por los caballos en Gran Bretaña, estimula su arte. Regresa a Francia hacia 1821-1822, enferma, se cree que de cáncer de huesos. Vive alejado del mundo con visión trágica y pesimista de la vida. Así deriva hacia lo descarnado pintando retratos de gente enferma.

Entre sus obras destacan: “La muerte de Hipólito”, “La captura del caballo salvaje”, “La balsa de la Medusa”…

Vídeo: La Balsa de la Medusa (Le Radeau de la Méduse) - Theodore Gericault - 1818.

El 2 de julio de 1816 una fragata francesa encalló cerca de Marruecos. No habían suficientes botes salvavidas. Los restos del navío formaron la única balsa que mantuvo a 149 personas. La tempestad los arrasó a mar abierto por mas de 27 días sin rumbo. La experiencia impresionó al pintor Theodore Gericault que lo plasmó en estas reflexiones sobre lo profundo del alma humana y nuestras reacciones en los momentos límites de la vida.

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