lunes, 9 de enero de 2017

El Renacimiento en España (II)...




El Renacimiento en España tarda en penetrar desde Italia, especialmente por la fuerza que el gótico final isabelino tiene en nuestras tierras.




En el siglo largo que recorre la arquitectura renacentista en España se sucederán las corrientes estilísticas, en especial el plateresco y sobre todo, en el tramo final el grave y austero herreriano, que incluso llegará a fundirse con el primer barroco español de comienzos del siglos XVI.

La arquitectura plateresca corresponde a la primera mitad del siglo XVI en el contexto de una arte oficial dominado por la poderosa monarquía de los Reyes Católicos primero y de Carlos V después. En él se combinan estructuras arquitectónicas del gótico final flamígero o isabelino con elementos decorativos venidos de Italia, que además incorpora elementos mudéjares.

Las características decorativas del plateresco es la profusión de filigrana de piedra (de ahí su nombre, pues imita el trabajo de los orfebres) a base de medallones, los frontones y enjutas, los entablamentos y basamentos, los grutescos, los festones, las columnas balaustradas, todo ello decorando las fachadas de los edificios, que sin embargo tiene la típica estructura gótica de pilares fasciculados soportando bóvedas de crucería compleja.
El plateresco castellano es especialmente abundante en ciudades como Toledo, Valladolid o Salamanca.

Sobresale especialmente la archiconocida fachada de la Universidad, de autor desconocido, constituida como un paño decorativo, independiente del edificio, donde los temas decorativos, de flores, medallones, escudos y grutescos, ofrecen un inusitado ritmo.


Vídeo: viajemos por la ciudad de Salamanca, "País Leonés Sur".



Pero veamos poco a poco la Universidad de Salamanca.


Como decíamos…




De autor anónimo, construida entre 1529 y 1533 la fachada, en la calle Libreros, es uno de los más grandiosos y mejor conservados monumentos del estilo plateresco (variante dentro del Renacimiento). Se debe a una merced de los Reyes Católicos, aunque se construyó después de su muerte, en 1534. Su recuerdo ha quedado perpetuado en un medallón que se encuentra en el primer cuerpo, en el que están sus bustos tallados.


En la parte inferior se puede leer "Fernandino - Elisabeta", y en la parte alta, en griego, "Los Reyes a la Academia, y esta a los Reyes". Parece un tapiz labrado en piedra de Villamayor (piedra caliza de gran calidad plástica y finura) que se levanta sobre una doble entrada.


La fachada está llena de escudos, medallones, figuras de héroes y personajes de todo tipo, constituyendo un auténtico cuadro en el que el espectador puede pasar horas interpretando su exuberante contenido.


En resumen, en esta fachada predominan filigranas y relieves que recuerdan a las labores de los artesanos de la plata y de ahí lo de plateresco. Sobre las dos arcadas de la fachada, ésta se divide en tres cuerpos: en el primero, aparece un medallón con los Reyes Católicos, una inscripción en griego que reza " Los reyes a la Universidad, y ésta a los reyes", en el central, El escudo imperial de Carlos V y en el superior, la figura del Papa con dos cardenales.

Se caracteriza la talla plateresca porque aumenta de tamaño a medida que gana altura, con el fin de provocar un efecto visual más real. Es popular entre los estudiantes una "rana" tallada en la fachada, que en realidad es un sapo, símbolo del pecado.

Tras las puertas de esta antigua universidad, un zaguán o vestíbulo y un corto pasillo, ambos de techumbre góticas nos lleva al claustro de dos pisos siendo original sólo el lado occidental, y los otros remodelados en 1.879.

Las aulas que se distribuyen en torno a él llevan el nombre de algunas personas insignes que pasaron por
esta universidad. Destacan también la capilla en donde se encuentra el sepulcro de Fray Luis de León; en el cuadro central figura el juramento hecho por el claustro de profesores del misterio de la inmaculada Concepción, tras la creación del Estudio General por el rey Alfonso IX en 1.218.

En el piso superior, tras una reja renacentista, se encuentra la espléndida biblioteca que alberga en sus estanterías barrocas importantes manuscritos e incunables del s. XI al XIV y unos 40.000 libros editados entre el s. XVI al XVIII.

El Papa Alejandro IV definió a la Universidad de Salamanca "una de las cuatro lumbreras del mundo".

Tal vez sea este el monumento que mejor simboliza la inmortalidad de Salamanca y la une más a las letras y las artes habiendo hecho pasar por ella a insignes personalidades tales como Fray Luis de León, Nebrija, Francisco Vitoria, Cervantes, Menéndez Valdés, S. Juan de la Cruz, Miguel de Unamuno, Torrente Ballester...


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