domingo, 11 de diciembre de 2016

"Bóveda y testero" de la Capilla Sixtina (Miguel Ángel)...


La capilla Sixtina tomó nombre del papa que mandó construirla en 1473: Sixto IV. Aun cuando los planos los hizo el arquitecto Baccio Pontelli, fue construida por Giovannino de´ Dolci. Es famosa por los frescos pintados por Miguel Ángel en el techo de la capilla, el Juicio Final en la pared del altar (donde previamente estaban otros de el Perugino; famoso pintor renacentista italiano también) y otros frescos en las paredes laterales de Signorelli, Perugino, Botticelli... y otros autores renacentistas.

La bóveda, realizada entre 1508 y 1512, presenta una distribución arquitectónica en la que son adaptados los diferentes personajes de la composición.

En 1508 el papa Julio II encargó a Miguel Ángel pintar la boveda. La preparacion de la boveda se inicio el 10 de mayo de 1508, fecha de la firma del contrato.

Hasta principios de enero de 1509, el artista debio de estar haciendo bocetos y preparando los cartones, iniciando a partir de fines de 1509, una primera seccion que comprenderia la Embriaguez de Noe, el Diluvio y el Sacrificio de Noe, junto con Zacarias, Joel, la Sibila Delfica, Isaias y la Sibila Eritrea, los correspondientes Ignudi, David y Judtih en las esquinas y los lunetos de los antepasados.

La segunda seccion, debio de realizarse entre 1509 y 1510 y comprendió la Caida y Expulsión, y la Creación de Eva, Ezequiel y la Sibila Cumana, junto con los correspondientes Ignudi y los dos lunetos adyacentes. Escenas que van de pared a pared de la bóveda, distribuidos en una decoración arquitectónica de pilastras y entablamentos fingida.

La tercera seccion se realizo en 1511, y comprendía las cuatro últimas historias: Daniel, la Sibila Pérsica, la Sibila Libica, Jeremias y Jonas, con sus Ignudi, los correspondientes lunetos de los antepasados y en los angulos la Crucifixion de Aman y la Serpiente de bronce.

La cuarta seccion, realizada entre 1511 y 1512, comprendia todos los lunetos de los muros.

La representacion del Juicio Final, fue encargada por el Papa Clemente VII, pero al fallecer éste, la obra quedo suspendida puesto que Paulo III retiró el encargo, que se continuará a partir de 1535 a 1541. El programa aquí representado no fue de libre elección por parte del propio pintor sino que le vino impuesto.

Miguel Ángel siguió de esta manera las bóvedas de los monumentos romanos, cubriendo con su pintura todo el espacio, tratando de engañar al espectador. Los trabajos se iniciaron desde el muro situado frente al altar mayor que más tarde sería decorado con el Juicio, apreciándose en el sentido inverso al que aparecen en el Génesis. Esto ha sido interpretado por algunos especialistas como el retorno del alma hacia Dios, relacionándose con la filosofía neoplatónica que Buonarroti conoció en el palacio de los Médici.

El programa iconográfico que observamos en la decoración no surgió del pintor ya que debió ser consensuado con el pontífice y asesorado por alguna autoridad teológica, sometiéndose de nuevo a la aprobación definitiva del papa.

El resultado es una de las obras maestras de la pintura, recientemente restaurada y limpiada para ofrecer a los espectadores. Como es característico en todas las obras de Miguel Ángel resalta la maravilla y la fuerza del color sin olvidar su admiración por la anatomía humana desnuda presente en todo el proyecto y que le costó serios disgustos debido a la inmoralidad de los desnudos. Supo incorporar el espíritu de la Antigüedad clásica a los temás bíblicos cristianos.

Con Miguel Ángel se produce la destrucción del clasicismo, se tiende al manierismo (movimiento puente entre el renacimiento y el barroco). Típico de él es la eliminación del paisaje, la exaltación de la fuerza física y moral, gran vigor, escorzos violentos y enormes proporciones, gigantismo. En estos frescos se observa un elemento muy utilizado por él: la cuadratura, que consiste en fijar en la pintura una arquitectura fingida.

En su obra dibuja arcos, pilastras y con esto divide las distintas escenas. Miguel Ángel lo pinto él solo sin aceptar ayuda subido en un andamio construido por él mismo.






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