martes, 10 de mayo de 2016

Los clásicos de Le Corbusier, ahora también para exterior...


A falta de ideas, buenos son los clásicos. Algo así debieron de pensar en Cassina, cuando decidieron adaptar las sillas, sillones y butacas de Le Corbusier para su uso en exteriores. No hay rediseño ni reinterpretación, como ocurriera con la silla Louis Ghost de Phillippe Starck, simplemente un cambio en los materiales para que resistan a la intemperie.

Es algo comprensible, pues se trata de diseños que siguen siendo actuales a pesar de llevar medio siglo a sus espaldas. Con estas versiones, no sólo amplían la oferta, sino que vuelven a la actualidad del diseño como algo novedoso, aunque no lo sean tanto.

No es un paso falto de lógica, pues estos muebles han sobrevivido al paso del tiempo. Ahora además, podrán soportar sus inclemencias.

Obviamente, en su fabricación se han empleados materiales todos ellos resistentes al frío, la lluvia, la humedad, el sol y el calor. La estructura es de acero inoxidable y las telas de poliéster recubierto de PCV, así como una tela acrílica. Además, en los sofás se ha diseñado la unión entre los cojines para que el agua puede drenar fácilmente, evitando estancamientos que deterioren la tela.

Los modelos adaptados para exterior son la butaca LC1, los sillones LC3 en una y tres plazas, así como los taburetes LC8 y LC9, y la mesa LC10. Hay cinco colores disponibles, todos ellos con un marcado toque terroso, salvo el atrevido blanco, que tan divinamente queda en exteriores, pero que tanto miedo da poner, por magnífica que sea la tela.

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