viernes, 21 de enero de 2011

El Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma...



Quizás los mejores exponentes arquitectónicos de Canarias, durante el período comprendido entre el siglo XVI y XVIII, se adscriben a la tipología de edificios de gobierno. En ellos, se adoptó el lenguaje clasicista con sus diversas variantes, manifestándose de esta manera uno de los aspectos definitorios del código clásico como es el de la arquitectura vinculada a edificios representativos del poder, subrayado, además, por el emplazamiento urbano que ocupan, en torno a plazas mayores.

El mejor ejemplo que se conserva de la arquitectura clasicista del siglo XVI de carácter civil en Canarias es el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, realizado entre 1559 y 1563.

La construcción del edificio se explica por el auge económico que gozó esta localidad en la segunda mitad del siglo XVI, después del ataque de Leclercl en 1553, ya que La Palma fue la única isla en mantener el privilegio de comercializar con las Indias. Durante ese período, se remozaron los edificios más representativos de la urbe y sus fachadas no sólo reflejaban la aceptación de un ideal estético imperante en esos momentos, sino además la equiparación a otros núcleos considerados como generador de una nueva cultura.

La fachada se estructura en dos plantas. La inferior se caracteriza por una galería porticada, formada por cuatro arcos de medio punto apoyados en columnas de fustes estriados que presentan capiteles de órdenes diversos. Las columnas se asientan sobre basas y pedestales en cuyas cartelas se desarrolla un interesantísimo programa iconográfico.

El piso superior, se inicia en un sencillo entablamento, compuesto por arquitrabe, friso sin decorar y cornisa. Este cuerpo, labrado en cantería azul de La Gomera, se extiende en dos partes desiguales, en correspondencia con la composición simétrica de la fachada.

En la derecha, se abren dos grandes arcos de medio punto que descansan en pilares y pretiles cajeados; en la enjuta de los arcos, se inserta un medallón que representa el busto de perfil de Felipe II mirando hacia el escudo imperial. En la izquierda, hay dos huecos arquitrabados, geminados por delgados maineles de mármol, en cuyos dinteles aparecen una profusa de figuras y grotescos. Entre ambas partes, se incluyó el escudo imperial que pretendía difundir a la esfera social y representativa la gran empresa protagonizada por el monarca. Así, la lectura de la fachada del Ayuntamiento, revela la idea imperialista de la monarquía española, en un edificio cuya función fundamental era velar por el gobierno de la Isla.

La fachada concluye en una cornisa donde aparecen cuatro gárgolas con cabezas de leones ligadas al alero del edificio. La techumbre es con vertientes de teja rojiza canaria. Además en la planta superior hay un pequeño blasón con una inscripción que adjudica el patronazgo de la fábrica al "Licdo. Alarcón, Teniente del Lcdº. Armenteros, la acabó en 1563".




Archivo del blog