viernes, 23 de julio de 2010

Cuenca, "La Ciudad Encantada"... ésta será nuestra ruta de hoy.




casasruralescuenca.com

La ciudad de Cuenca es uno de los principales conjuntos monumentales de España, con una gran proyección internacional que hizo que fuera declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Las Casas Colgadas, también conocidas como Casas Voladas, Casas del Rey y, erróneamente, Casas Colgantes, es un conjunto de edificios civiles situados al borde de una roca que representan mundialmente a la ciudad de Cuenca. En el pasado era frecuente este elemento arquitectónico en el borde este de la ciudad antigua, situado frente a la hoz del río Huécar, aunque hoy sólo perduran una pequeña parte de ellas. De todas, las más conocidas son un conjunto de tres de estas estructuras con balcones de madera.

De origen incierto, se tiene constancia de su existencia ya en el siglo XV. A lo largo de su historia han pasado por diversas remodelaciones, siendo la más reciente la realizada durante la década de los años 20 del siglo XX.

Han sido utilizadas como viviendas de uso particular y Casa Consistorial, aunque actualmente alojan un mesón restaurante y el Museo de Arte Abstracto Español.

Las Casas Colgadas, exhiben hoy sus renovadas balconadas de madera, mampostería vista y ménsulas superpuestas de piedra; unas trazas en las que algunos han visto un posible origen musulmán y otros medieval.

Del conjunto, sólo tres son visitables:

La Casa de la Sirena
es un edificio de tres plantas, de carácter popular, con entramado visto de madera y mampostería enfoscada.

Adosadas se encuentran las Casas de Rey, una construcción medieval de los siglos XIV-XV, igualmente reformada en el siglo XX para adaptarla a un nuevo uso.

Se trata de un edificio gótico popular, con balcones a la hoz del Huécar, en cuyo interior se conservan restos constructivos originales de pintura mural, al que se le ha añadido una portada renacentista muy bella, procedente del palacio de Villarejo de la Peñuela. Actualmente alberga la valiosa colección de arte abstracto reunida por el pintor Fernando Zóbel.

La ciudad de Cuenca, se divide en dos zonas bien diferenciadas: la ciudad antigua, situada sobre un cerro rocoso bordeado por las hoces del río Júcar al Norte y su afluente el río Huécar al sur, desembocando este último en el primero en la parte baja de la ciudad antigua, poco antes del llamado Puente de San Antón. Al Oeste y Sur de la ciudad antigua, y separada por el río Huécar, se extiende la ciudad nueva en dirección Norte-Sur. La altitud de la ciudad oscila entre los 920 metros de la ciudad nueva y los poco más de 1000 de la parte más alta de la ciudad antigua.

En realidad Cuenca son dos ciudades. Una es la ciudad alta, la Cuenca monumental; la otra, la ciudad baja, la zona moderna surgida de los ensanches acometidos a partir del siglo XIX. La monumental es una ciudad medieval. Por necesidades de defensa está ubicada en un espolón largo y escarpado en la confluencia de dos cursos fluviales. El trazado de las calles estará acomodado a las dificultades del emplazamiento.

El plano va a corresponder al de una ciudad no planificada y adaptada perfectamente a las características del medio natural.

La red viaria se va a organizar en función de dos ejes: uno, longitudinal, formará una espina lineal que, arrancando de la parte baja, del Puente de la Trinidad (antigua puerta de Huete), y continuando por las calles Alfonso VIII y San Pedro, morirá en el Barrio del Castillo. El otro, de carácter transversal, unirá la puerta de Valencia con la de San Juan.

En el centro del eje longitudinal se sitúa La Plaza Mayor que será el principal punto de referencia de toda visita o recorrido por la ciudad. La plaza queda conformada por un triángulo cuyos vértices son La Catedral, El Convento de las Petras (s. XVIII) y el Ayuntamiento.

La Catedral de Nuestra Señora de Gracia, símbolo del poder eclesiástico, fue el primer edificio que se comenzó a construir, tras la conquista de la ciudad, en el lugar donde se emplazaba la antigua alcazaba musulmana. Según Lampérez, restaurador de la fachada, es el más claro ejemplo de protogótico conquense, y considerada como más temprano ejemplo de Gótico en España. Comenzó a edificarse a finales del siglo XII, se consagró en 1208 por el arzobispo Ximénez de Rada, aunque no fue terminada hasta 1271.

Es un edificio complejo con restos de transición del Románico al Gótico de finales del siglo XII, otros del siglo XIII y otros del siglo XV. Tiene planta de cruz latina con tres naves y una sola en el crucero. Es un edificio más que discutido en cuanto a influencias. Para unos, sus bóvedas sexpartitas manifiestan un influjo cistercience borgoñón; para otros, el empleo de doble crucero, decoración de dientes de sierra y la torre linterna cuadrada, manifiesta un influjo inglés.

La serie de capillas que cubren las naves laterales fueron edificadas en los siglos XVI y XVII, destacando la de los Apóstoles, la del Espíritu Santo y la de los Caballeros, además de las salas nobles, como la Sacristía y la Sala Capitular. Al claustro se accede por el singular Arco de Jamete. No queda ninguna de las cuatro torres del templo, salvo el arranque de la del Ángel, obra de la primera fase constructiva. Debe destacarse también el triforio abierto, y el Transparente, obra barroca de Ventura Rodríguez. El hundimiento en 1902 de la Torre de El Giraldo afectó a la fachada del templo, reconstruyéndose la actual neogótica. La última transformación realizada ha sido la colocación de vidrieras e artistas contemporáneos: G. Torner, A. Bonifacio, H. Dechanet y G. Rueda.

Vídeo: En media hora de documental viajamos del vientre horadado de la ciudad de Cuenca a los rincones más alejados de una provincia llena de sorpresas. La ciudad es una montaña sobre una montaña: la primera natural, la segunda hecha por la mano del hombre. Estrechez de piedra que crece entre las hoces de dos ríos. Cuenca es la catedral gótica, las Casas Colgadas, el Museo de arte Abstracto. Pero también es calles estrechas, iglesias escondidas, plazuelas secretas. La Semana Santa y la impresionante procesión de las Turbas, sus conciertos de música sacra, La fundación Antonio Pérez, el Espacio Torner, son aspectos de la Cuenca que se funde con otra menos conocida y personal que cada uno debe descubrir por si mismo.

Pero si la ciudad es increíble la provincia es espléndida: en la Mancha el monasterio de Uclés, los castillos de Alcorcón y Belmonte, las ruinas romanas de Segóbriga, los molinos de Mota del Cuervo. En la Alcarria el pueblo de Huete, sus vinos recientemente recuperados y sus sabrosos quesos. En la Sierra no sólo la archiconocida Ciudad Encantada, sino los callejones de las Majadas, el Nacimiento del río Cuervo o la reserva cinegética de El Hosquillo. Y todo ello jalonado con bacalao al ajo arriero, el famoso morteruelo y ese postre peculiar denominado "alajú". Cuenca es sabor pero, sobre todo, paisaje.





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