miércoles, 20 de octubre de 2010

La Mezquita de Córdoba...



La Mezquita de Córdoba se convirtió en el siglo X en el santuario más importante del Islam Occidental, no sólo desde el punto de vista religioso sino también artístico. Era la referencia, el modelo de todas las demás mezquitas aljamas de Al-Andalus, y llegaba también su influencia a las del Norte de África. Por el hecho de haber sido fundada por Abd al-Rahman I,el Inmigrado”, tenía un valor especial entre los omeyas andalusíes.

Esa es la razón de que siempre se respetara e imitara la estructura del primer edificio, a pesar de que sus sucesores lo fueron ampliando a medida que aumentaba la población de Córdoba. Casi todos los emires y califas omeyas intervinieron de alguna forma en la mezquita aljama de la capital, era un signo de prestigio y casi una obligación dejar su testigo en el venerado edificio.

La mezquita cordobesa seguía el modelo de la Mezquita al-Aqsa, en Jerusalén, construida a principios del siglo VIII, es decir, naves perpendiculares a la alquibla, a diferencia de lo que sucedía en la de Damasco, donde eran paralelas a ese muro. Al igual que estas dos mezquitas, la de Córdoba se orientó al sur, si bien la dirección correcta de La Meca en al-Andalus era el sureste.

Esta circunstancia tiene varias explicaciones, una es que los emires andalusíes quisieron seguir la tradición de las mezquitas omeyas de Siria; otra podría ser que se produjo un error de cálculo al utilizar el mismo método que en su tierra de origen (métodos que todavía en el siglo VIII no eran científicos).

No obstante, esa orientación siempre fue respetada: nadie se atrevió a cambiarla por ser la trazada por Abd al-Rahman I. La mezquita es hoy una guía fundamental para la historia del arte islámico en general y del andalusí en particular. Es el referente al que hay que acudir para estudiar todas las manifestaciones artísticas y arquitectónicas desde finales del siglo VIII en adelante y no sólo en Al-Andalus, como hemos dicho, sino también en el Norte de África. Se trata del edificio andalusí más antiguo y mejor conservado, de donde se deduce su importancia.

Vídeo: La Mezquita de Córdoba. La mezquita se compone de dos partes, la zona de oración y el patio donde se encuentra el alminar que es la torre desde donde se llama a los creyentes.

La zona de oración es un bosque de 850 columnas de mármol, jaspe y granito sobre las que se apoyan 365 arcos de herradura bicolores. Da la medida del esplendor del arte de los califas en su apogeo. A medida que Córdoba crecía, fue creciendo la necesidad de que la mezquita pudiera albergar más fieles, así, desde Abderramán I, sufrió sucesivas ampliaciones con Hisham I, Abderramán II, Abderramán III, la más importante por Alhakén II y fue terminada por Almanzor.



Un edificio que crece: etapas.

Cuando hoy nos introducimos en la Mezquita de Córdoba contemplamos doce siglos de arquitectura que transcurren entre la etapa inicial de Abd al-Rahman I en el siglo VIII, la reconversión del edificio en iglesia tras la conquista de la ciudad por Fernando III en 1236, las obras de las dos catedrales y múltiples capillas erigidas en su interior, y los trabajos de restauración y recuperación realizados entre los siglos XIX y XX.

Si por un momento nos olvidáramos de las obras cristianas que han transformado el monumento desde el siglo XIII, e imaginásemos una visita al edificio durante los primeros años del siglo XI, contemplaríamos una gran mezquita fruto en gran medida de cinco etapas constructivas muy bien diferenciadas.

"Abd al-Rahman I" inicia hacia el año 786 la sala de oración sobre la basílica visigoda de San Vicente. Constaba de once naves perpendiculares al muro de la alquibla, el cual se encontraba orientado hacia el sur. La muerte del emir en 788 obligó a su sucesor Hisham I a terminar el proyecto comenzado, y entre otras obras se encargó de erigir un primer alminar.

La importancia que iba adquiriendo la ciudad de Córdoba hizo que la mezquita se quedase pequeña, por lo que "Abd al-Rahman II" decide ampliarla continuando el desarrollo de las naves hacia el sur, y por ello fue necesario tirar el muro de alquibla del siglo VIII. La nueva obra fue inaugurada en el año 848, aunque el hijo del emir, Muhammad, y sus nietos "Al-Mundhir" y "Abd Allah", se encargarían de realizar los remates necesarios (restauración de la puerta de San Esteban, construcción del Sabat o pasadizo que unía el edificio con el palacio califal, etcétera).

"Abd al-Rahman III", el primer califa de Córdoba, no amplió la sala de oración pero sí se ocupó de la zona del patio o sahn, que amplió de forma significativa y en su flanco norte, en el año 951, construyó el gran alminar, obra paradigmática de todo el Islam de Occidente. Además reforzó el muro de la sala de oración que comunicaba con el mencionado patio.

"Al-Hakam II" será el responsable de la etapa más brillante y famosa de la mezquita, cuya sala de oración amplía nuevamente hacia el sur, por lo que una vez más es necesario derribar el muro de la alquibla anterior. Las obras transcurrieron principalmente en la década de los sesenta del siglo X, y la parte construida constituye la parte más rica y monumental de todo el edificio, en la que destacan las cúpulas y los celebérrimos mosaicos bizantinos empleados en la decoración.

A partir del año 987, en tiempos del califa "Hisham II" o, mejor dicho, bajo el gobierno del dictador Almanzor, se da comienzo a la última y más grande ampliación del edificio. Debido a que ya no era posible avanzar el muro de alquibla hacia el sur por la proximidad del río Guadalquivir, se optó por agrandar toda la mezquita (sala de oración y patio) hacia el este, mediante la introducción de ocho nuevas naves. A pesar de la envergadura de los trabajos realizados, éstos resultan monótonos y repetitivos, y hallamos en ellos escasas novedades constructivas y ni mucho menos la riqueza de la etapa anterior.

Vídeos: Mezquita de Córdoba.





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