lunes, 11 de mayo de 2009

Réplica de la Torre Eiffel acaricia el cielo de Guatemala...



Prensa latina (10 de mayo, 2008).

Carmen Esquivel Sarría.

Desde hace más de 70 años la cosmpolita capital de Guatemala cuenta en una de sus principales arterias con una réplica a escala de la famosa torre Eiffel, de París.

El monumento se yergue en el sur de la urbe en el crucero de lo que es hoy la séptima avenida y segunda calle de la zona 9, antes conocido como el Boulevard 15 de septiembre y calle Miguel García Granados.

La llamada Torre del Reformador fue inaugurada en 1935 en honor al centenario del general Justo Rufino Barrios, un presidente que introdujo varias reformas de beneficio para el país, sobre todo en educación y comunicaciones.

Esta enorme estructura de hierro galvanizado había sido construida en Estados Unidos en ocasión de la Golden State International Exposition, realizada en la ciudad de San Francisco en 1934.

Los guatemaltecos que asistieron a la feria comentaron al dictador Jorge Ubico su belleza y éste decidió comprarla a un precio superior a los 49 mil quetzales (en aquel tiempo equivalentes a dólares).

Así, un 19 de julio fue colocada esta torre de 75 metros de alto, a nueve mil kilómetros de su similar, la “Dama de París”.

Según contó a Prensa Latina el reconocido intelectual guatemalteco José Barnoya, 21 años después de su inauguración un grupo de estudiantes de medicina, entre los cuales se encontraba él, intentó ascender hasta su cúspide.

“Infortunadamente, el chofer del taxi que nos llevó hasta allí nos denunció diciendo que nosotros íbamos a tocar la campana que está en lo alto para iniciar una revuelta contra el gobierno anticomunista de Carlos Castillo Armas”, dijo.

Eso provocó que sólo pudieran escalar hasta la mitad porque llegaron los soldados y la policía, los bajaron y los metieron presos durante varias horas.

Al final se dieron cuenta que en realidad nosotros sólo íbamos a subir por pura gracejada y nos soltaron”, narró Barnoya.

Preguntado sobre las críticas que algunos han hecho de este monumento, dijo: “No es un Arco de Triunfo que celebra las hazañas de los franceses, no es la torre Eiffel, pero ya se volvió un símbolo de la ciudad, pese a haber sido colocada por un dictador”.



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