lunes, 25 de abril de 2016

RETOMEMOS el temario... La Arquitectura del siglo XIX...


Breve introducción histórica:

El siglo XIX es un siglo de grandes cambios. La Revolución Industrial supone la revolución de los transportes, la aparición de nuevos materiales y de nuevas formas de energía. Su influencia es tan grande que modifica la vida a todos los niveles.

La revolución política exige el fin del absolutismo a favor de la democracia y exalta la conciencia nacional, que dará lugar a la aparición de Estados nacionales: Alemania, Italia, Bélgica, Grecia…

Desde el punto de vista arquitectónico, el siglo XIX se caracteriza por no haber un estilo de época cerrado en sí mismo. Se entrecruzan diferentes tendencias, debido al enfrentamiento entre la tradición arquitectónica y las nuevas técnicas, materiales y necesidades, aportadas por la Revolución Industrial.

Se distinguen las siguientes corrientes:

HISTORICISMOS: inspirados en los estilos del pasado, como Neogótico, Neorrománico, Neomudéjar y Clasicismo Ecléctico (se inspira en la Antigüedad, Renacimiento y Barroco, mezclando elementos de diferentes estilos).

LA ARQUITECTURA DEL HIERRO: caracterizada por el empleo del hierro y del cristal como principales materiales.

EL ART NOVEAU: nace a finales del siglo XIX, como reacción estética contra los estilos históricos imperantes. Recibe distintas denominaciones según los países: Art Noveau (Francia y Bélgica), Jugenstil (Alemania), Sezession (Austria), Liberty (Italia), Modernismo (España).

A pesar de las diferencias de cada país, mantuvo una serie de elementos comunes: deseo de modernidad, concepción artística global (integra desde el edificio, mobiliario, objetos decorativos) y rechazo a la estética impuesta por la industrialización, aunque utiliza los nuevos materiales y técnicas.





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