domingo, 12 de abril de 2009

"Mujeres tahitianas", Gauguin...



Tema: Canto a la mujer y al hechizo de la vida primitiva.

Contenido: Esta obra, que pertenece al período tahitiano de Gauguin, representa uno de los temas favoritos del pintor: la mujer, a la que convirtió en la protagonista absoluta de sus composiciones.

En Tahití encontró lo que buscaba: el cuerpo de la mujer joven y primitiva, la naturaleza opulenta, y los acordes inéditos de color.

El lienzo representa a dos mujeres tahitianas, una se encuentra sentada y la otra está en cuclillas.

Destaca la belleza y serenidad de sus rostros, especialmente el de la que se encuentra colocada en un plano anterior y que lleva una flor blanca en la oreja.

Posiblemente sean éstas las imágenes más bellas entre las pintadas por Gauguin durante su estancia en Tahití. Las dos jóvenes están captadas con enorme naturalidad y realismo.

Los rostros de ambas mujeres parecen inspirados en máscaras maoríes, acentuando aún más los rasgos primitivos que tanto buscaba el artista. Los gestos y el color de la piel evocan un primitivismo con resabios egipcios.

Parecen expresar también cierta ansiedad en sus caras, quizás provocada por la pregunta ¿Cuándo te casas? Conversación que el pintor parece haber captado.

Este dibujo en cuclillas aparece en diversos cuadros. La modelo era Tehamana o Tehura, de quien Gauguin hizo también una máscara en madera.

Maria José Cánovas hizo en 1993, por encargo, una reproducción en bronce de la figura en cuclillas de ¿Cuándo te casas?Al fondo apreciamos un paisaje tropical de vivas tonalidades. Se trata de un paisaje virgen de Tahití, que se asemeja al paraíso terrenal, tratado por el pintor como el ámbito donde el hombre encuentra la felicidad.

Elementos plásticos: Como es habitual en su pintura, Gauguin traza con una línea más marcada la silueta de las figuras, siguiendo el método del "cloisonnisme" inspirado en los esmaltes. La superficie que queda entre esos marcados contornos se rellena de color.

Simplifica el colorido y lo dispone uniformemente en grandes superficies, como en los esmaltes y en las vidrieras, creando intensos efectos cromáticos de exquisita delicadeza.

Estas líneas negras, que delimitan los contornos de las figuras, acentúan la separación entre el objeto pictórico y el fondo.

Los hermosos rostros están perfectamente dibujados, realizando para ello varios dibujos y xilografías preparatorias.

La gama cromática utilizada resulta muy llamativa al realzar el ocre y la piel tostada de las muchachas con el color rojo y naranja de los vestidos y el azul de las montañas del fondo.

Resalta el intenso colorido de los típicos pareos, de tonos rojo, rosado o naranja, que contrasta con el color blanco de la blusa y de la flor que lleva en el pelo la muchacha que está en un primer plano.Los morados y amarillos toman en él un valor personal.

Las formas son masivas, amplias, enormemente serenas; los colores exuberantes, planos, vigorosos, gamas encendidas, eliminando los detalles; la perspectiva no existe. La luz pierde su centro absoluto en aras de una exaltación del color. La luz no procede específicamente de ningún punto.

En el plano anterior, dominan grandes manchas de color verde, amarillo o azul que contrastan con el paisaje del plano posterior el cual ofrece ciertas modulaciones.

La forma ceñida por el dibujo recobra su importancia, y la composición, muy construida y reposada, se mueve con ritmo de pueblos lejanos.

Al simplificar las formas y utilizar trazos gruesos, su pintura se aleja de la realidad y se convierte en simbólica.

En esta obra se observa la capacidad de Gauguin para la comunicación y la transmisión de mensajes, aun cuando en algunos casos estos revistan un carácter enigmático o sugieran significados ocultos.

Composición: Como se observa en esta obra, la influencia de las culturas indígenas de Polinesia contribuyó a aumentar su fuerza expresiva y a simplificar sus composiciones.Los colores dominan el dibujo y la composición.

Los sombreados serán mínimos, pero las sombras máximas, ahora ya, sin engaño, declaradamente verdes, o grises o azules.

Al mismo tiempo renuncia a la perspectiva, suprime el moldeado e intensifica la sensación de plano. Se trata de una influencia de la estampa japonesa que presentan buena parte de los impresionistas.

Así se unen lo que ve y lo que imagina y adquiere el color una intensidad poética excepcional.Al fondo apreciamos un paisaje tropical de vivas tonalidades, destacando el azul de la montaña. Ese colorido ha sido aplicado a través de una pincelada rápida y suelta que evoca su etapa impresionista.

Los trazos curvilíneos predominan en el cuadro. Las pinceladas son amplias y los colores vivos y planos. El fondo de diferentes matices consigue resaltar aún más las dos figuras femeninas en primer plano.

Busca siempre una integración muy clara entre la figura humana y el contexto, la armonía entre el hombre y la naturaleza. Huye del volumen y busca la idea de la bidimensionalidad. Hay un deseo de simplicidad muy claro, prescindiendo de los detalles. Se recupera la estructura formal del cuadro. Le interesa penetrar un poco en los rituales culturales, ese mundo religioso, no cristiano, pero con esa componente erótica y sensual que ha eliminado el cristianismo.

El propio Gauguin consideró este cuadro como una de las obras fundamentales de su producción tahitiana. Aparecen dos mujeres en diferentes planos, sobre un idealizado y simplificado paisaje destacable por la planitud de los colores empleados, como observamos en el verde, amarillo o azul.

Las dos mujeres están muy bien asentadas en el espacio, como si de pesadas estatuas se tratase, aislada la una de la otra.

La fascinación de sus cuadros radica en la calma de las zonas anchas de colores, como si realizara vidrieras, y en sus figuras grandes, contorneadas de manera nítida, cual tallas de madera.

Significado: El enigmático título forma parte del simbolismo general de la escena. Algunos expertos consideran que la mujer de primer plano busca marido al llevar una flor tras su oreja mientras que la segunda sería la encargada de buscar el futuro esposo. Por eso en el fondo contemplamos dos esbozadas figuras que pasean. Estas mujeres tahitianas van a ser el motivo fundamental para la inspiración del artista, protagonizando la mayor parte de los lienzos ejecutados en la Polinesia.

La escena plasmada en esta obra no es una simple representación de dos muchachas tahitianas, sino la plasmación de la armonía y la sencillez de la vida de su pueblo y de todos los que viven de acuerdo con la naturaleza.

Gauguin huyó de la sociedad parisina con el objetivo de encontrar otra que estuviera integrada en la naturaleza, donde la gente fuera auténtica y no estuviera adulterada por el progreso.

Sin embargo, no tardó mucho en darse cuenta de que lo que perseguía sólo existía en sus deseos.

El valor dominante es la sensación visual que establece una indiscutible oposición entre civilización y autenticidad primitiva y la captación de un mundo primitivo aún no corrompido por la civilización.Esta pintura parece resumir la célebre frase de Gauguin: "No copiéis la naturaleza, el arte es una abstracción: sacadla de la naturaleza, soñando ante ella, y pensad más en la creación que en el resultado".



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