sábado, 13 de febrero de 2010

"Esto no es cosa humana. Aquí está la mano de Dios".


José Luján Pérez nace en la Villa de Guía (Gran Canaria) el 9 de mayo de 1756. Era hijo de acomodados labradores, y desde muy pequeño, camino de la escuela, se entretenía haciendo figuritas con el barro que encontraba a su paso. Un día, quedó tan extasiado en niño ante la imagen de San Bartolomé (Moya) que la reprodujo en madera con tal perfección, que hizo exclamar al monje de la ermita donde se encontraba: "Esto no es cosa humana. Aquí está la mano de Dios".

Era alumno que aprendía con facilidad, llegando a sobrepasar en habilidad y conocimientos a sus profesores. Desbastaba los bloques con gran limpieza y terminaba sus obras de forma impecable sin empastar. Crea su propia escuela y enseña a muchos.

El maestro, decía uno de sus alumnos, exigió, muchas veces, a los que solicitaron sus enseñanzas, que fuesen ante todo buenos carpinteros.Viaja varias veces a Tenerife y una vez a Cuba. Tenemos también noticias de que copió la colección de estatuas clásicas del Palacio de Pilatos de Sevilla.

Esculpe para todas las islas, especialmente para Tenerife y Gran Canaria. Fue hombre de temperamento pasional y de profundos sentimientos religiosos, los cuales se ven reflejados en sus tallas.

En los últimos años de su vida, se retira a Santa Brígida (Gran Canaria) por problemas de salud, muriendo el 15 de diciembre de 1815.

Su obra: la influencia barroca es palpable en sus esculturas. A los 37 años llega al mayor grado de perfección en formas y en proporciones del desnudo, aunque se le observó siempre cierta dificultad en las esculturas de niños y, teatralidad en las facciones de sus imágenes.

En 1793 esculpe dos grandes obras: "El Cristo de la Sala Capitular" (Catedral de Las Palmas) y "El Cristo de la Columna" (Iglesia de Teror). Estas obras muestran una anatomía perfecta, un bello modelado de formas, una gran flexibilidad en los contornos (sin recurrir a violencias), corte clásico de las facciones y sedoso anillado de la barba y cabellos.

Las Dolorosas de Luján: estas imágenes marcan un momento importante de la vida artística del escultor. Sabemos que buscaba sus modelos entre jóvenes que hubieran tenido algún percance familiar reciente. En primer lugar, citemos dos Dolorosas: La de Santo Domingo de Las Palmas y la de la Catedral de dicha ciudad.

En la primera, observamos unas lágrimas que se han secado; es la madre que desfallece. En la segunda, de gran fuerza expresiva, nos muestra el apurado sufrimiento.Años más tarde, aparece otro tipo de expresión en los rostros de sus vírgenes. Los ojos se elevan al cielo, sublimando el gran dolor. Así, señalaremos, como una de las más importantes, la llamada "Predilecta" (la niña mimada de Luján) que se encuentra en la parroquia de la Concepción de La Laguna.

Pero recapitulemos y acerquémonos un poco más a Luján Pérez…

La base barroca es en la obra de Luján Pérez fundamental, tanto desde el punto de vista técnico, como formal e iconográfico, aunque en no pocas ocasiones se percibe una contención expresiva que hará característica su producción.

Imágenes de talla, de candelero o de vestir (llamadas así pues sólo se tallaba la cabeza y las manos, ocasionalmente los pies) revestidas de telas encoladas, componen un numeroso y variado catálogo de obras de carácter sacro.

Satisfacía así, bien desde el taller de Guía o el de Las Palmas de Gran Canaria, los deseos de una amplia clientela, tanto de los estamentos más elevados de la sociedad como del comercio en general, perfectamente identificado con las fórmulas ofrecidas por el maestro.

Sus primeras obras conocidas datan de 1787, tal es el caso de las figuraciones de la Dolorosa y San Juan Evangelista de la parroquia de San Juan de Telde o el Cristo de Guía. No obstante, tras cinco años de silencio, surge en 1793 un Luján ya maduro que iniciará una carrera ascendente, de tal manera que en ese mismo año efectúa una de sus obras cumbre, "El Cristo de la Sala Capitular de la Catedral de Las Palmas de Gran Canaria", donde plasmó una de sus imágenes más clásicas.

Sus tallas completas constituyen buenos exponentes de su producción, aunque no los únicos. En lugares preferenciales de sus iglesias encontramos siempre una imagen suya y no precisamente caracterizada por la reiteración formal y temática, muy al contrario, su repertorio es el más variado hasta entonces conocido de un artista del Archipiélago.

En ese sentido basta con observar una de sus representaciones más usuales, La Dolorosa. Sobre ellas cuenta la tradición que solía apenar a sus modelos contándoles historias tristes, consiguiendo así versiones tan significativas como las que se guardan en la Catedral y en el templo dominico de Las Palmas de Gran Canaria, así como la que posee el templo de Tejina, la Virgen de la Gloria en San Juan de La Orotava.

Vídeo:Las Dolorosas de Luján Pérez. Fe de errata: La Dolorosa que aparece en el minuto 2:20 es de Fernando Estevez del Sacramento discipulo de Luján Pérez y se encuentra en la Iglesia de San Juan Bautista - La Orotava en Tenerife , perdonen el error.



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