jueves, 26 de marzo de 2009

"Baile en el Moulin de la Galette (1876)...



Cuando hacía buen tiempo, los bailes del Galette, se realizaba en el exterior del gran barracón verde que contenía el salón de invierno. Entre los molinos Radet y Blute-Fin, existía un espacio ajardinado sembrado de acacias con bancos y mesas que al anochecer era alumbrado por farolas, hileras y racimos de lámparas de gas. Los bailes eran por la tarde pero duraban hasta medianoche. Un escenario elevado del suelo colindante con el salón interior servía de lugar para la orquesta.

Georges Rivière, amigo y biógrafo de Auguste Renoir, comenta que "el cuadro fue pintado del natural, en el lugar de los hechos, al aire libre..." y para certificarlo, explica cómo entre él y otros amigos tenían que ayudar a transportar el lienzo todos los días, desde el estudio que Renoir había alquilado en la Rue Cortot, (donde hoy se encuentra el Museo de Montmartre), hasta el Galette, temiendo en más de una ocasión que el viento lo lanzara colina abajo.

Los amigos del pintor son los personajes del primer plano a la derecha y sentados en en las mesas, Franc-Lamy de espaldas, Norbert Goeneutte con pipa y el propio Georges Rivière escribiendo. Ellas son las hermanas Estelle y Jeanne, jóvenes del barrio de Montmartre que Renoir usó de modelos. En el centro de la escena bailan Pedro Vidal, pintor cubano, junto a su amiga Margot; al fondo están los también pintores Cordey, Lestringuez, Gervex y Lhote.

A pesar del testimonio de Riviere, no está claro que la obra comentada fuera la que se pintó en el Galette. Existe otra versión más reducida (113 x 78 cms) y menos acabada, que probablemente fue la pintada del natural, sirviendo de gran boceto para la ejecución de la definitiva, que Renoir pintaría en el estudio retratando uno a uno a los modelos representados.

También se ha escrito sobre la obra, que a fin de elevar su punto de vista, Renoir tuvo que pintar el cuadro desde los primeros escalones de la escalera que subía al mirador del Blute-Fin, a espaldas del pintor, una posición algo increíble, si observamos el lugar tal como lo muestra un grabado de la época, (posiblemente obra de Forain) o los dibujos y la pintura realizados por Van Gogh una década más tarde, desde el lugar mismo donde se desarrolla la escena.



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