martes, 13 de enero de 2009


Masaccio, su obra...



En menos de diez años de actividad lleva a cabo una revolución sin precedentes en la Historia de la Pintura, a no ser en GIOTTO. Por paradójico que parezca, siendo uno de los pintores italianos del siglo XV cuya obra causa más impacto en Italia y en el resto de Europa, es uno de los peor conocidos.

Es discípulo de MASOLINO DA PANICALE (h. 1383-1440), con quien colabora en algunas obras. Aunque son DONATELLO (1386-1466) y FILIPPO BRUNELLESCHI (1377-1446) quienes más influyen en su formación. La característica principal de sus no muchas pero excelentes obras es el aspecto monumental, macizo, serenamente majestuoso de sus personajes. Los movimientos son pocos y medidos. El color lo aplica para conseguir una gradación relacionada con las leyes de la perspectiva tridimensional. La gama fría que emplea en algunos sectores de sus cuadros significa el alejamiento de esa parte de la composición. Recurre a la gradación de la intensidad de los contornos para determinar, junto con la escala y el color, la situación espacial. La luz subraya la corporeidad de las figuras y las cosas. La perspectiva es aérea más que lineal, creando un ambiente.

Los frescos de la capilla Brancacci en la Iglesia del Carmine de Florencia (1424-1428) muestran los milagros de San Pedro. En "El Tributo de la moneda", MASACCIO representa la historia como un bloque y elimina lo episódico. En el Evangelio existen tres momentos: el recaudador exige el peaje a Cristo y éste ordena a San Pedro que vaya a coger el óbolo de la boca del pez; San Pedro lo coge; lo entrega al recaudador.

En la escena se funden los tres tiempos porque se busca la simultaneidad. Aunque el milagro es la moneda encontrada en la boca del pez, el pintor lo relega a un lugar secundario porque lo que quiere resaltar es la voluntad de Cristo y la solidaridad de los Apóstoles y de San Pedro. Esta solidaridad se representa plásticamente: los Apóstoles forman un círculo alrededor del Maestro, que aparece como figura central. Es importante referir también el lenguaje de las manos. Sólo la puerta de la ciudad tiene un volumen definido. El paisaje es árido y sin luz ya que ésta se concentra en las figuras.








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