domingo, 16 de enero de 2011

El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial...



El Monasterio de El Escorial fue fundado por Felipe II en conmemoración de la victoria en la batalla de San Quintín contra las tropas francesas.

Tal batalla tuvo lugar el 10 de agosto, festividad de San Lorenzo, mártir cristiano que murió en una parrilla, por lo que se decidió que la planta del edificio tuviera esta forma.

Se trata de un edificio derivado de fuentes italianas, pero de gran sobriedad y desornamentación, lo que unido a su colosal tamaño y el color gris del granito de su fábrica, le confiere una solemnidad aplastante; se reúnen en un mismo espacio: monasterio, iglesia, palacio y panteón real.

Juan Bautista de Toledo inicia las obras en 1562. A él se deben la planta general del edificio, la fachada meridional y el patio de los Evangelistas. Le sucedió como arquitecto general principal el italiano Giovanni Battista Castello "el Bergamasco", que construyó la gran escalera a la imperial del interior, la primera de este tipo en Europa.

A partir de 1572 dirigió las obras hasta el final de las mismas (1584) Juan de Herrera, auxiliado por Antonio Villacastín, y le imprimió su sello característico. Los trabajos de ornamentación, sin embargo no terminaron hasta comienzos del siglo XVII.

Herrera, estudioso de las teorías del romano Vitrubio, es una de las grandes figuras de la arquitectura española de todos los tiempos e influyó decisivamente en la arquitectura española del último cuarto de siglo. Otras obras de Herrera, al margen del Escorial, serán la Lonja de Sevilla y la catedral de Valladolid.

La arquitectura herreriana se basaba en el protagonismo de la pureza de la línea frente a los elementos decorativos.

No fue azarosa, por tanto, la inmensidad de los muros del edificio, casi desnudos y sólo interrumpidos por hileras de ventanas. Los torreones de las esquinas añaden un sentido militar a la construcción. Estas torres se rematan en chapiteles a cuatro aguas, con pizarra negra, que repiten el contraste cromático con la piedra. La decoración arquitectónica se basa en columnas jónicas y dóricas y frontones triangulares, además de pináculos con bolas.



Archivo del blog