jueves, 6 de noviembre de 2008

El botafumeiro...



Uno de los elementos más emblemáticos del mobiliario de la catedral compostelana es el conocido botafumeiro. Se trata de un gran incensario que recorre las alturas del crucero del templo, oscilando a la manera de un péndulo, suspendido de un mecanismo de poleas que mueven varios hombres conocidos como tiboleiros. Funciona sólo en las grandes solemnidades y todos los domingos del Año Santo.

Su origen se debe a la necesidad de crear un elemento que permitiese purificar el aire dentro de la iglesia, enrarecido por las grandes multitudes de peregrinos que allí se concentraban.

Presente en la catedral tal vez desde la Edad Media, el primer botafumeiro del que se tiene noticia fue un gran caldero de plata del siglo XVI que robaron las tropas napoleónicas durante la guerra de la Independencia. El actual, obra del orfebre Losada en 1851, es de latón plateado, con una altura de metro y medio y un peso de unos cincuenta kilos.

Entre las diferentes anécdotas relacionadas con esta pieza, es famoso el accidente ocurrido en 1499, cuando salió despedido por la puerta de Platerías en el transcurso de una misa a la que asistía la infanta doña Catalina, hija de los Reyes Católicos, que había parado en Santiago para orar ante la tumba del Apóstol antes de embarcar en La Coruña con dirección a Inglaterra para su boda con el Príncipe de Gales.



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